lunes, 11 de abril de 2016

Autocompasión

Mi amor ven, ven, 
que a mi me cabe tu dolor, tu tristeza, tu abandono. 
Mis brazos están abiertos por un corazón que comprende tu intensa aflicción 
y mi conciencia se pone a tu disposición para iluminar el camino 
que nos saque juntas de este laberinto
hacia la luz que tanto anhelas. 

Siempre, siempre contigo, 
como madre amantísima  
padre presente 
amante incondicional de todas tus miserias.
Ven, ven, vamos juntas 
amada 
más allá del más allá, hasta la  consumación última.
 
Beatriz Calvo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.