Mi amor ven, ven,
que a mi me cabe tu dolor, tu tristeza, tu abandono.
Mis brazos están abiertos por un corazón que comprende tu intensa aflicción
y mi conciencia se pone a tu disposición para iluminar el camino
que nos saque juntas de este laberinto
hacia la luz que tanto anhelas.
Siempre, siempre contigo,
como madre amantísima
padre presente
amante incondicional de todas tus miserias.
Ven, ven, vamos juntas
amada
más allá del más allá, hasta la consumación última.
Beatriz Calvo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.